Hay un patrón que se repite en nuestra consulta de pedagogía: un niño o niña que lleva años esforzándose por leer, que se pone nervioso cada vez que le toca leer en voz alta, y que ha empezado a repetir una frase peligrosa: «no se me da bien estudiar». En muchos de estos casos, detrás no hay falta de esfuerzo ni de inteligencia, sino dislexia sin identificar.

En este artículo te contamos qué es la dislexia, cómo se manifiesta en cada etapa escolar y qué puedes hacer si reconoces estas señales en tu hijo o hija.

¿Qué es la dislexia?

La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta principalmente a la lectura y la escritura: al niño le cuesta más de lo esperado reconocer y unir los sonidos con las letras, aunque su capacidad intelectual sea perfectamente normal. Es mucho más frecuente de lo que se piensa: se calcula que afecta aproximadamente a 1 de cada 10 niños en España.

No es una cuestión de vista, de pereza ni de «no prestar atención». Es una forma distinta de procesar el lenguaje escrito, y con el acompañamiento adecuado se puede compensar muy bien.

Señales de dislexia por edad

En infantil (3-5 años)

  • Le cuesta aprender canciones, rimas o los nombres de las letras.
  • Confunde palabras que suenan parecido.
  • Tiene un desarrollo del lenguaje oral algo más lento que el de otros niños de su edad.

En primer ciclo de primaria (6-9 años)

  • Confunde letras con una forma parecida, como la «b» y la «d».
  • Lee mucho más despacio que sus compañeros y pierde el hilo del texto.
  • Escribe cambiando el orden de las letras dentro de una palabra.
  • Evita leer en voz alta o se pone muy nervioso cuando le toca hacerlo.

En segundo ciclo de primaria (10-12 años)

  • Sigue leyendo con esfuerzo, aunque ya debería hacerlo con fluidez.
  • Le cuesta mucho más tiempo que a sus compañeros terminar los deberes de lectura.
  • Tiene buen nivel oral y de comprensión, pero un rendimiento muy inferior en las tareas escritas.
  • Empieza a mostrar rechazo hacia el estudio o baja autoestima académica.

Dislexia no es «falta de esfuerzo»: el mito que hay que romper

Uno de los daños más grandes que hace la dislexia sin identificar no es la propia dificultad de lectura, sino la etiqueta que el niño acaba poniéndose a sí mismo: «no soy listo», «no valgo para estudiar». Cuantos más años pasan sin ponerle nombre a lo que le ocurre, más frustración se acumula.

Un niño con dislexia puede tener un nivel intelectual perfectamente normal, o incluso alto, y aun así tener muchísima dificultad para leer un enunciado. Son dos cosas completamente independientes.

Qué hacer si reconoces estas señales en tu hijo

Lo primero es no esperar a que «ya se le pasará con la edad». Cuanto antes se identifique, antes se pueden poner en marcha estrategias de lectura y escritura adaptadas, y antes deja de sentirse «el que no puede» en clase.

Una evaluación pedagógica permite entender exactamente qué le cuesta y por qué, y a partir de ahí diseñar un acompañamiento con pautas concretas tanto para el colegio como para casa.

Cómo es una evaluación pedagógica en Nueva Escuela

En nuestro servicio de pedagogía en Valencia realizamos una valoración completa de la lectura, la escritura y el aprendizaje, y devolvemos a la familia un informe claro con pautas prácticas, coordinándonos con el colegio cuando es necesario.

Si reconoces varias de estas señales en tu hijo, escríbenos por WhatsApp: te orientamos sin compromiso sobre los siguientes pasos.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las señales de alerta de la dislexia?

Las señales más habituales son: confundir letras parecidas (b/d, p/q), leer mucho más despacio que el resto de la clase, cambiar el orden de las letras al escribir, evitar leer en voz alta y tener un rendimiento escrito muy por debajo de su nivel oral. Ninguna señal aislada confirma nada; lo relevante es que se repitan varias a la vez y se mantengan en el tiempo.

¿La dislexia es una forma de TDAH?

No. La dislexia y el TDAH son dos trastornos distintos, aunque a veces se confunden porque ambas afectan al rendimiento escolar. La dislexia afecta específicamente a la lectura y la escritura; el TDAH afecta a la atención, el autocontrol y la impulsividad. Un mismo niño puede tener solo una de las dos, ambas a la vez, o ninguna, por lo que ante la duda lo más fiable es una evaluación que las diferencie bien. Puedes ver las características del TDAH en nuestro artículo «Señales de TDAH en niños«.

¿La dislexia se cura o se acompaña toda la vida?

La dislexia no «se cura» porque no es una enfermedad, es una forma distinta de procesar el lenguaje escrito. Lo que sí ocurre, con el acompañamiento adecuado, es que el niño aprende estrategias que compensan la dificultad y le permiten leer y escribir con soltura funcional, aunque el esfuerzo de base siga siendo algo mayor que el de otros niños.

¿Puede un niño con dislexia sacar buenas notas?

Sí, y de hecho es muy frecuente. La dislexia no está relacionada con la capacidad intelectual. Con las adaptaciones adecuadas (más tiempo en los exámenes, apoyo en la lectura de enunciados, estrategias de estudio específicas) muchos niños con dislexia tienen un rendimiento académico excelente.

¿A qué edad se puede detectar la dislexia?

Ya en infantil pueden observarse señales tempranas relacionadas con el lenguaje oral, pero la dislexia se identifica con más claridad a partir de los 6-7 años, cuando empieza el aprendizaje formal de la lectoescritura y las dificultades se hacen más visibles frente al resto de la clase.

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